Deontología en los medios

Este es un aporte de Rodrigo:

Un ex Clarín le pidió a Magneto que ponga “límites morales” a Tinelli

“Considero que analizar producciones de este tipo

enriquecen el manejo de los contenidos teóricos. La
problemática gira en torno a los daños cometidos a
terceros. Se sabe que la reflexión ética se erige a
partir de una serie particular de hechos, que son los
hechos morales. Estos se caracterizan por tener
consecuencias para terceros, esto quiere decir, por
negativa, que los actos que no afectan a terceros no
tienen caracter moral. A esta categoría pertenecen
actos del tipo sensitivo, ejemplo, admirar una cascada,
oir los sonidos del agua al pasar, etc.
Son actos que cobran vida en la subjetividad, y que no
tiene consecuencia directa sobre terceros. Sin embargo,
aunque pertenecen a la más profunda intimidad, incluso
hasta incomunicable, dan fundamento a la vida interior
de las personas. Es en esa intimidad en donde se dan
las reflexiones para adherir o no a ciertas normas, que
generalizan nuestros actos.
La vida interior demuestra la madurez con la que vamos
haciéndonos de normas y disposiciones, que serán más o
menos respetuosas de los demás. El tiempo juega un
papel fundamental en todo este proceso, lo que hoy nos
afecta seguramente dentro de un tiempo puede ser solo
un recuerdo amargo, porque estamos mejor, o tal vez
peor.
Considero que la forma alusiva, a la conciencia del
grupo de personas que manejan al multimedios, es
meramente formal. La imposibilidad del manejo de las
distintas aristas que se abren  al momento de hacerse
pública una opinión o planteo hace que se busque cierta
transparencia a través de los medios. La tan ansiada
objetividad que toma de reos a quienes leen, en una
disputa que se da en un nivel superior pero que no es
explícita.
Dentro de los principios de la actividad periodística
se encuentran el de la verdad y la información que
afecte al bien común. Los argumentos que esgrime el
autor de la carta apelan a la buena voluntad de las
personas que manejan el canal, sin embargo es claro que
se da una situación muy común: la relatividad de las
distintas posturas morales. Es decir, no hay razón para
que lo que considera EL BIEN el autor de la carta
corresponda al mismo BIEN de los directivos de los
multimedios. Y sin defender ninguna postura, es posible
que aquello que se considera BUENO para el grupo
empresarial sea el aumento del margen de ganancias.
Es por ello que apelar al deber en una disputa, no nos
pone en un plano de debate deontológico, en definitiva,
si la otra parte no esta dispuesta a dialogar solo
queda el recurso legal. Es decir, para ejercitar un
debate sobre normas y principios morales siempre debe
haber algún tipo de comunicación. La acción de una de
las partes solo sirve si la otra recoge el guante, sino
solo son palabras que se lleva el viento…

Considero que analizar producciones de este tipo
enriquecen el manejo de los contenidos teóricos. La
problemática gira en torno a los daños cometidos a
terceros. Se sabe que la reflexión ética se erige a
partir de una serie particular de hechos, que son los
hechos morales. Estos se caracterizan por tener
consecuencias para terceros, esto quiere decir, por
negativa, que los actos que no afectan a terceros no
tienen caracter moral. A esta categoría pertenecen
actos del tipo sensitivo, ejemplo, admirar una cascada,
oir los sonidos del agua al pasar, etc. Son actos que cobran vida en la subjetividad, y que no
tiene consecuencia directa sobre terceros. Sin embargo,
aunque pertenecen a la más profunda intimidad, incluso
hasta incomunicable, dan fundamento a la vida interior
de las personas. Es en esa intimidad en donde se dan
las reflexiones para adherir o no a ciertas normas, que
generalizan nuestros actos.La vida interior demuestra la madurez con la que vamos
haciéndonos de normas y disposiciones, que serán más o
menos respetuosas de los demás. El tiempo juega un
papel fundamental en todo este proceso, lo que hoy nos
afecta seguramente dentro de un tiempo puede ser solo
un recuerdo amargo, porque estamos mejor, o tal vez
peor.Considero que la forma alusiva, a la conciencia del
grupo de personas que manejan al multimedios, es
meramente formal. La imposibilidad del manejo de las
distintas aristas que se abren  al momento de hacerse
pública una opinión o planteo hace que se busque cierta
transparencia a través de los medios. La tan ansiada
objetividad que toma de reos a quienes leen, en una
disputa que se da en un nivel superior pero que no es
explícita. Dentro de los principios de la actividad periodística
se encuentran el de la verdad y la información que
afecte al bien común. Los argumentos que esgrime el
autor de la carta apelan a la buena voluntad de las
personas que manejan el canal, sin embargo es claro que
se da una situación muy común: la relatividad de las
distintas posturas morales. Es decir, no hay razón para
que lo que considera EL BIEN el autor de la carta
corresponda al mismo BIEN de los directivos de los
multimedios. Y sin defender ninguna postura, es posible
que aquello que se considera BUENO para el grupo
empresarial sea el aumento del margen de ganancias.Es por ello que apelar al deber en una disputa, no nos
pone en un plano de debate deontológico, en definitiva,
si la otra parte no esta dispuesta a dialogar solo
queda el recurso legal. Es decir, para ejercitar un
debate sobre normas y principios morales siempre debe
haber algún tipo de comunicación. La acción de una de
las partes solo sirve si la otra recoge el guante, sino
solo son palabras que se lleva el viento…

Disculpas por el retraso